Del infierno al cielo. Estrategias de financiación para emprendedores

“El mundo es un carro de heno del cual cada uno toma lo que puede”

 

Uno de los mitos del emprendimiento es que hace falta mucho dinero para emprender pero esto no siempre es así. Un profesional del diseño, una fotógrafa una traductora, un preparador físico, una desarrolladora de software o cualquier otro profesional no necesitan mucho más que su propio tiempo para empezar.

Si nuestro emprendimiento necesita local, como un restaurante o una academia, o si lo que estamos montando es una startup tipo “airbnb” o “uber”, entonces, probablemente sí que necesitaremos financiación, pero al igual que necesitamos una estrategia de marketing para que nuestros clientes crezcan, necesitaremos una buena estrategia de financiación, para poder crecer, minimizando riesgos.

Es una primera fase, cuando estamos testando la idea, un buen instrumento de financiación son las campañas de crowdfunding, que además nos permiten probar que tenemos un nicho de clientes dispuestos a gastar dinero en nuestros productos y servicios, y a la vez nos obliga a dar un gran impulso a la comunicación de nuestro proyecto. Existen dos tipos: el crowdfunding de donación o recompensa como Ulule Lanzanos , que aceptan proyectos de todo tipo, Verkami, más enfocada a creadores y artistas, o Goteo, enfocada a proyectos sociales. Por otro lado está el equity crowdfunding, donde pequeños inversores entran a formar parte del negocio como sociosinversores la bolsa social, más enfocada a proyectos con impacto social o medioambiental positivo.

Si hemos tenido éxito con la campaña de crowdfunding y ya hemos realizado nuestras primeras ventas nos será mucho más fácil conseguir financiación bancaria o incluso inversores para nuestro negocio. Si queremos mantener el control de nuestro negocio y no nos interesa repartir participaciones optaremos en una segunda fase por la financiación bancaria. Si contamos con garantías personales podemos solicitar créditos ICO a través de nuestro banco, con un interés bastante interesante y posibilidad de hasta dos años de carencia. En caso de que no contemos con garantías para avalar el crédito podemos acudir a los microcréditos para emprendedores como los que ofrece Microbank de la Caixa, según sus líneas pueden llegar a 25.000 o 50.000 €. También existe financiación pública como las líneas de financiación a proyectos de innovación que ofrece ENISA. Son préstamos participativos donde el emprendedor tiene que aportar el 50 % de la inversión y exige que la empresa esté constituida bajo la forma de SL.

Una vez que nuestro negocio genere ventas suficientes, podemos evitar un excesivo endeudamiento con una estrategia basada en la minimización de costes (por ejemplo, no poniéndonos sueldos excesivamente altos en inicio o escalando las inversiones en activos) y reinvirtiendo los beneficios en el crecimiento de la empresa.

Si necesitas una inversión muy grande y tu negocio ya ha demostrado que tiene amplias posibilidades de ser escalable puedes dirigirte a rondas de inversores, pero para ello debes preparar muy bien la presentación de tu proyecto y tus proyecciones económicas. En inventa3 podemos ayudarte y acompañarte en cualquiera de los procesos de financiación que hemos mencionado.

María Rodríguez

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